…A la memoria de Tere

Hace once años, un 19 de diciembre de 2000, nos dejó Tere, nuestra querida “negra”, la negra del Higo le decíamos.

Hoy te recordamos
Compañera,
dulce y tierna
como tus retoños.

Tus ojos tristes
Al final de la jornada
quizás nos decían algo,
algo que en el inmenso
misterio de la vida
no supimos descifrar.

Hoy nos queda la dicha,
la inmensa dicha
de haber compartido con vos:
el teatro, el grupo,
las tardes de café,
tus confidencias

Te fuiste antes de tiempo,
no hay duda,
aunque esto contradiga
el decir de la gente.

Ojalá sea posible
Y en algún recóndito lugar
del infinito,
te encontrés con Miriam
y con la Meche,
y juntas canten eternamente:
el violín de becho.

Sin la muerte no hay vida,
es cierto.
Pero ese dolor tan grande
que se siente,
es precisamente,
el precio de estar vivo

 

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